La vida que deso pero que no me atrevo a construir

He llegado a la conclusión de que soy presa de mis propias limitaciones

Hoy, mientras realizaba mi caminata diaria y veía las fincas llenas de caballos, había algo dentro de mí que me llamaba y me decía que debería estar allí, trabajando con ellos, montando un caballo y hasta me imaginé estudiando en los callejones de la finca, rodeada de esos bellos y frondosos árboles, con una ténue brisa que despeinaba mi cabello y que hacía que las hojas de los árboles se rozaran produciendo música para mis oídos. De pronto me dieron ganas de comprarme un Nokia 106 y abandonar por completo mi smartphone y me encontré preguntándome ¿Porqué no lo hago? ¿Porqué no sólo cambio de móvil y soy feliz con mis decisiones? Luego me vi excusándome: "Lo necesito para comunicarme" "Lo necesito para pagar" "Es necesario para ver noticias" "Necesito ver cuándo llega mi colectivo y dónde me tengo que bajar" "Lo uso para la universidad" Y reflexionando mientras seguía la caminata y veía la extensión de campo, comprendiendo la simpleza de la vida, los pájaros cantando y el sol iluminando cada uva del parral, ví que todas estas excusas, que todas estas barreras, tenían una solución y que sólo soy yo, imponiéndome a mis deseos. Con el Nokia podría comunicarme con mi familia, veo a diario noticieros, aún existe el dinero en físico para pagar, sé que colectivo me tomo diario y cuándo me tengo que bajar y, tengo una computadora para materiales de la universid. Dentro de esta productiva caminata comencé a pensar que siempre he soñado un tipo de vida, pero que no me animo a construir. Siempre he deseado amigos, pero se me hace difícil mantener vínculos, adoro mucho quedarme en casa y evitar el exterior lleno de personas, y eventualmente cuando no asisto a reuniones y planes, termino por alejarme de las personas, arruinando cualquier vínculo, pero aún así, ansío poder conectar con alguien y charlar por horas sobre trivialidades ¿Porqué será que casa siempre termina abrazándome más que cualquier otra cosa? Evidentemente es algo que debería resolver, y pronto.

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Por las mañanas siempre me siento positiva y prometo cambiar el destino de mi vida, pero, miento al prometerme algo que no cambiará, porque jamás comienzo. Camino en solitario, mis conocidos no son mis amigos, y mi vida se torna monótona, sin percances y sin grandes acontecimientos, siento que no soy infeliz, disfruto mucho la mayoría de mi tiempo solitario, pero, siempre, hay segundos en los que pienso como sería mi vida si me animara a salir, aunque sea por un momento de mi zona de confort ¿Estaría en casa un viernes por la tarde? ¿Estaría en el jardín bebiendo té por horas mientras leo y veo mis gatos jugar?

Está bien estar solo, pero no me olvido que el ser humano es un ser que necesita vivir en sociedad y de vez en cuando imagino… Imagino mis días si me atreviera a cambiar y construir la vida que deseo en esos instantes ¿Sería felíz o seguiría añorando algo que no poseo?

24 de marzo grabado en nuestra memoria

Hoy, ni siquiera se como empezar a describir como me siento, veo fotos, videos, testimonios de las víctimas de la crueldad humana de los militares durante los años que duró la dictadura de 1976. En noticieros veo las marchas en los diferentes puntos del país con una angustia que recorre cada rincón de mi cuerpo al ver a las Abuelas de Plaza de Mayo luchando aún por recuperar a sus seres queridos, veo madres destrozadas, sobrinos con carteles de sus tíos, esposas buscando sus esposos, pero también veo muchos escolares involucrados en el tema y me hace bien saber que aún hay una parte que desea conocer, que graba en su memoria todo lo que ha estudiado y todo lo que se les ha enseñado en casa sobre el 24 de marzo. Es muy importante conocer la historia, y podrá ser una frase repetitiva, pero, un pueblo que no conoce su historia está condenado a repetirla. Por momentos me invade la indignación al pensar que hay quienes se atreven a minimizar tales crímenes de lesa humanidad con tanta impunidad, tomando el tema a la ligera sólo porque es lo que se les ha instalado desde las perspectivas negacionistas cómplices. No tienen perdón, creen que pueden herir libremente sólo porque no les tocó algo similar en sus familias, son seres sumamente carecientes de consciencia social y empatía ¿Cómo le dices a una madre que su hijo no existió? Cada vez que se habla de un número menor de desaparecidos se les está tomando el pelo a todas las familias que con gran dolor tuvieron que vivir luchando para saber el paradero de sus familiares ¿Cómo minimizas el dolor de una madre y un padre que se enteró que su hijo estuvo en un centro clandestino sufriendo cosas inimaginables? ¿Cómo tomás tan a la ligera el exterminio en los vuelos de la muerte? ¿Cómo pones en duda a quienes sufrieron persecuciones y murieron a causa de eso? ¿Cómo siquiera se atreven a negar el dolor de las madres de los chicos en los campo de concentración?

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Hay que leer, interiorizarse con nuestra historia para no dejar que los dirigentes intenten borrarla, porque es lo que están tratando de hacer, igual que en 1978. Siempre hay que defender y gritar a los cuatro vientos “Nunca más” y “Fueron 30.000” para que no se olvide el vacío y el dolor que dejaron los desaparecidos. Hoy más que nunca, abracemos la memoria.

Get an old phone

Hace unos días estaba en Pinterest y me topé con una imagen que me hizo pensar unas horas. Dentro de este mundo digital enorme me gustó la idea de hablar en lo que sería un "old phone" para explayar nuestros problemas, deseos, victorias y demás cosas de la vida cotidiana. Dicen que hablar o sacar lo que tenemos dentro siempre es bueno, por lo que me pareció unna buena idea colgar la imagen aqui

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Detox digital, des-conectar para conectar

El tema de los detox digitales siempre ha estado en la lista de las cosas que me fascinan, sobre todo por sus resultados (positivos, en mi opinión). En estos últimos días he notado que el concepto comenzó a aparecerme por todas partes, y no voy a mentir: me emocionó.

Pero, ¿qué es exactamente un detox digital? Básicamente, es el tiempo que una persona decide pasar lejos de sus dispositivos digitales, lo que inevitablemente incluye redes sociales. Esta práctica se ha vuelto muy popular entre jóvenes y adultos que no nacieron rodeados de tecnología y que extrañan la sensación de vivir sin estar constantemente pendientes de todo el mundo, sin sentir el famoso F.O.M.O. (*fear of missing out*, o el miedo a perderse algo de lo que ocurre en internet).

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Entre los efectos negativos del uso excesivo de la tecnología en adolescentes se encuentran mayores niveles de depresión, ansiedad y soledad. Un análisis reciente realizado por Marciano et al. (2024) revela que no existe una manera clara de medir los “efectos de la desintoxicación” ni definir exactamente qué significa. Sin embargo, de forma paradójica, internet está lleno de jóvenes compartiendo sus experiencias con los detox digitales. Al analizar distintos videos y testimonios, se pueden encontrar varios puntos en común que ayudan a entender lo que este proceso representa a nivel emocional. Muchos de ellos describen un alivio interno al dejar de saber constantemente sobre la vida de los demás, ya que esto reduce la comparación permanente con terceros. También mencionan que cuentan con más tiempo disponible para realizar nuevas actividades o hobbies, lo que disminuye el estrés y la ansiedad, mejora el estado de ánimo y —algo clave— permite la reconexión con pares, un vínculo que poco a poco se pierde cuando estamos absortos en el mundo digital. La duración de un detox digital varía según cada persona, ya que cada quien conoce su propio nivel de adicción a las pantallas. Entonces, ¿cómo se lleva a cabo? Es bastante simple: consiste en no usar pantallas durante un tiempo prefijado. Algunos jóvenes explican que lo que realmente les funciona es descentralizar el uso del smartphone. Por ejemplo, escuchar música desde otro dispositivo (quizás un MP3), usar una libreta pequeña para listas de compras y pendientes, una cámara para tomar fotos y un dumb phone (término que me encanta y tema que adoro) para la comunicación básica, como llamadas y mensajes. Este tiempo libre de pantallas —en el que no podemos obtener todo al instante sin tener que esforzarnos, como buscar el significado de una palabra o el resumen de un libro— nos obliga a recuperar un esfuerzo que teníamos olvidado. Como resultado, mejoran nuestras capacidades para resolver problemas, aumenta la retención de información y la concentración vuelve al momento de realizar trabajos o tareas, ya que las notificaciones constantes dejan de interrumpirnos. En conclusión, el detox digital no implica rechazar la tecnología, sino tomarse un respiro de ella y aprender a usarla de forma correcta y consciente. Se trata de poner límites (que, obviamente, dependen de la fuerza de voluntad de cada quien), entender que la tecnología está para ser usada cuando es necesaria y no para depender de ella —como pasar cuatro horas en Instagram o TikTok— y recordar que el aburrimiento es normal y, de hecho, la fuente de toda inspiración, no un pretexto para *scrollear* sin control.


Recordar sigue siendo mi actividad favorita

Sé que muchos autores han descrito a la nostalgia y al hecho de recordar como un combo que inmediatamente desembocan en una mentira, defendiendo que cuando repasamos recuerdos, nuestra mente hace hincapié en que todo tiempo pasado fue bueno y omitimos lo que por consecuencia son los malos momentos.

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Desde mi punto de vista, que por obvias razones puede ser aceptado como también puede ser rechazado y tachado de idealista, la nostalgia y el recordar son hechos fundamentales de nuestro existir como humanos en este planeta.